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Socio no desear matrimonio no siempre significa falta de amor

Socio no desear matrimonio no siempre significa falta de amor

No siempre una pareja concuerda en todo. Muchas veces uno de los socios en una relación sueña con casarse y el otro no quiere ni pensar en poner los pies en la iglesia o en la oficina. ¡Pues es, eso sucede y es más común de lo que muchos imaginan! A pesar de que se les gusta y están juntos hace cierto tiempo, es común que un lado de la pareja no tenga el mismo interés en casarse así como el otro. Y eso no significa necesariamente que no ame o que no tenga planes para esa relación. Es, yo sé, es una idea confusa, pero espero conseguir aclarar o ampliar las reflexiones sobre el tema a seguir.

El origen del matrimonio

Socialmente venimos de un contexto en que las relaciones existían por movimientos políticos, servían para firmar negocios y garantizar un propósito social en la vida de las personas. Casar era una negociación y una obligación social, no era considerado el deseo, el amor y los sentimientos en este arreglo, esto no cabía a un matrimonio.

Los tiempos cambiaron y las relaciones también. De esta forma, la elección personal y sentimental pasó a ganar fuerza y ​​ser fundamental en las relaciones humanas. Las personas pasaron a buscar sus relaciones a través de sentimientos, identificaciones, deseos y planes particulares para un futuro. Pero todavía cargan consigo algunos tabúes históricos y muchas veces no se dan cuenta de que acaban apenas repitiendo ciertos patrones. Es el caso del matrimonio, que normalmente se vuelve generador de confusión, pues, aun con tantos cambios de hábitos e ideas, muchas parejas todavía se ven ante crisis cuando llegan en este punto, siendo asombradas por el fantasma de la obligación.

Muchas parejas , a punto de subir al altar, no saben bien responder por qué se casan. Y cuando se les pregunta, responden algo similar a: "porque estamos en la edad de casarnos", "porque nos enamoramos hace mucho tiempo", "porque todos ya se casaron", "para tener hijos", "porque sueño con la iglesia y la fiesta" "porque mi familia quiere".

En estas respuestas no vemos de hecho una conciencia sobre el matrimonio! Y esta falta de conciencia sugiere una ausencia de un deseo real, o sea, hablamos de fantasías y repeticiones de patrones sociales e incluso que los novios se aman, parece que el amor cede espacio para la obligación, acaba faltando interacción entre razón y emoción. Es común usar como discurso que el amor es quien nos une. No estoy de acuerdo con la importancia de este punto, pero, en realidad, no elegimos o nos quedamos con alguien únicamente por sentimientos amorosos. Varios estudios muestran que nos atraemos por la otra persona tanto por deseos primitivos, sexuales y de procreación (atracción física) como también por la estructura que esa persona nos retrata, o sea, su personalidad y cultura. Buscamos, aunque inconscientemente en el otro, llenar o satisfacer nuestras necesidades particulares. Y este es el punto, del conflicto, pues el hecho de que quisiéramos a alguien y estar un cierto tiempo con aquella persona no significa que ambas partes pretendan casarse.

¿Por qué casarse o no casarse?

Muchas relaciones en nuestras las vidas son pasajeras (independientemente del tiempo), pues poseen como base el único interés en satisfacer su carencia personal (tanto sexual, como también para tener una sociedad en ciertos momentos de vida). Por eso, es muy común que las parejas permanezcan al lado del otro por años y les guste este alojamiento, pero no tener interés en una construcción futura. Y es que este punto que merece atención.

No tener interés en casarse no significa que el compañero no ame o no tenga cariño sincero por la otra parte. Lo que puede estar ocurriendo es que estas dos personas viven momentos diferentes de vida o incluso poseen referencias históricas bien opuestas sobre el asunto. Hay personas (tanto hombres como mujeres) que crecen buscando, deseando o imitando el sueño de un matrimonio. Así como también hay aquellos que entienden el matrimonio como un medio difícil y generador de estrés o de encarcelamiento y por eso buscan evitar o tardar lo máximo que pueden llegar a esta etapa de vida.

Esta divergencia del tiempo y también en las formas de ver la vida por ángulos diferenciados son bases fundamentales a ser consideradas en una decisión conjunta ya largo plazo, como es la propuesta del matrimonio. No estoy retirando la importancia del amor o de los sentimientos, al contrario, estoy agregando otros ángulos que merecen atención, reflexión y diálogo de la pareja. Y pueden ayudar en un final feliz, independientemente de si van a casarse o no.

Diferentes opiniones

No es necesario mucho esfuerzo para percibir si hay una divergencia en la pareja en cuanto a este asunto. Basta un reparar en la reacción del otro cuando el asunto surge. Las chistes que sugieren idea de estar atrapado, usando collar, perdiendo la vida y la diversión, son movimientos que muestran que aquella persona no está a favor de la idea, al menos no en el momento. También vale la pena reparar en los compromisos, que no tienen fecha para el matrimonio y pueden durar años y hasta década! Esta necesidad de posponer o de no hablar sobre el asunto muestra claramente que uno de los lados no está muy a gusto con el plan o aún que no desea realizar esta etapa, aunque le guste a la persona.

Al contrario de lo que muchos dicen , vivir juntos no necesariamente es enrollar o aplazar la boda. Muchas veces ya es el propio matrimonio, pero se vuelve más leve, por estar libre de las presiones sociales y familiares. Vivir juntos ya unió a muchas personas y muchas se casan así. Vivir la experiencia conjunta pierden el miedo y abren espacio para firmar un matrimonio. Pero, así como todo en la vida, no debemos creer que vivir juntos sirve para todos, porque eso no sucede. Es decir, hay casos en que vivir juntos puede no firmar la relación.

No existe técnica o forma o tiempo para casarse. Lo que hay son dos personas diferentes, pero con puntos en común, por lo que se acercan y demuestran querer estar juntos. Estas dos personas, con sus sentimientos y visiones sobre vida, personal, familiar y profesional, deben cuestionarse abiertamente, conversando muchas veces y así formando opiniones sobre planes y deseos futuros, entendiéndose el uno al otro. En el momento en que el noviazgo, muchas cosas pueden ser contestadas y sirve para analizar el futuro de aquella pareja. Ejemplo: cuando una de las partes vive hablando como va a ser su ceremonia de boda, cuántos hijos tendrán, como será su casa, etc., esta persona está diciendo que quiere casarse y busca una alianza para completar este deseo o idea. Así como cuando una de las partes vive ridiculizando, haciendo bromas que menosprecian un matrimonio, o sólo piensa en costos, valores, pérdidas de libertad, entonces esta persona está diciendo que no ve el matrimonio como algo bueno y tal vez no sea algo deseado en su vida por lo menos durante algunos próximos años.

Normalmente el mayor conflicto se da porque la pareja ignora estos mensajes sobre sus diferencias de ideas y momento de vida y aún así, continúan haciendo planes con el otro, ignorando las divergencias, creyendo que en ¡algún momento el otro va a cambiar! Desde entonces podemos decir que no existe una propuesta firme, ni tan poco saludable o con posibilidades de éxito, aunque se casen. El matrimonio es un contrato sentimental y también práctico firmado y deseado por ambas partes. Entonces es necesario que los dos lados monten el contrato en conjunto, con datos reales obtenidos de las conversaciones y de las actitudes que presencian el uno del otro y con las necesidades de ambas partes.

Una relación buena y con posibilidades de futuro ocurre cuando ambas partes sueñan juntos y comparten una sintonía de ideas y deseos. Cuando los proyectos de vida no coinciden o no están al mismo tiempo, es muy probable que la relación sufra conflictos y aunque se amen mucho, esto no es garantía de matrimonio o de felicidad. Tal vez algunas preguntas a hacer, para quien pensar en casarse sean:

¿Quién soy yo?

  • - ¿A dónde quiero ir?
    - ¿Por qué me casaría?
    Después de hacer estas preguntas, pueden intercambiar las respuestas y analizarla. Esto tiende a evitar que alguien salga herido o frustrado.

Casarse puede ser muy bueno. ¡Y, créanlo, puede funcionar desde la primera vez! Hay muchos casos confirmando este éxito y tal vez lo que todos ellos tienen en común es la existencia de los dos lados firmando el contrato con un interés similar, una armonía de deseos y proyectos. El estar en sintonía no es querer las mismas cosas o concordar con el otro, pero es necesario que ambas partes sientan que están ganando o sumando los planes de vida y no atendiendo una petición o cumpliendo una etapa de vida.

Sugiero a todos las parejas, los novios y los casados ​​también, busquen el uno al otro para conversar siempre y asumir sus planes de vida. Traten de buscar el respeto y la existencia de los dos en la relación. Observen sus sentimientos y también los objetivos prácticos de la vida actual y futura. En el caso de que el matrimonio sea correcto o si es el momento adecuado o no, puede ayudarles a entender algunos conflictos y también a encontrar soluciones.

Espero que sean felices!


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